La vida de Roberto Francisco Rómulo Berlamino (San Roberto Belarmino) narra el itinerario de un joven que, al descubrir el vacío de la ambición mundana, elige servir a Dios con inteligencia y entrega. Destaca como maestro y orador; es enviado a Lovaina, se ordena sacerdote (1570), enseña a Tomás de Aquino, profundiza en la Escritura y en los Padres de la Iglesia, y gana fama por su elocuencia y su celo apostólico.
Llamado a responsabilidades mayores, acepta el cardenalato por obediencia y lo vive con austeridad y caridad radical, volcando sus recursos en los pobres. Más tarde, como arzobispo de Capua, se muestra como un pastor cercano, atento a sacerdotes y necesitados, uniendo gobierno, doctrina y misericordia en la vida cotidiana de la Iglesia.
En sus últimos años vuelve a Roma e interviene en controversias decisivas (Venecia, juramentos en Inglaterra, debates como De Auxiliis), con una prudente mención de su relación con Galileo. Esta hagiografía breve pero profunda, escrita a inicios del siglo XX cuando Belarmino aún era beato, ofrece una ventana valiosa a su figura: un corazón humilde, una mente luminosa y un arte de "morir bien" centrado en la oración y la esperanza.