Antes de que el mundo se paralizara cada cuatro años, hubo un sueño compartido por un puñado de dirigentes visionarios.
A finales de la década de 1920, el francés Jules Rimet impulsó la creación de un torneo independiente de los Juegos Olímpicos que pudiera coronar al verdadero monarca del balompié mundial. No fue una tarea sencilla: cruzar el océano Atlántico en barco requería semanas de travesía, y muchas potencias europeas miraban con escepticismo la propuesta de organizar el certamen en Sudamérica.
Este volumen expandido recorre de forma minuciosa, edición por edición, la apasionante evolución de la Copa del Mundo, analizando los contextos políticos, las innovaciones tácticas, los héroes inesperados y los partidos que definieron la identidad del deporte más popular de la Tierra. Bienvenidos a la crónica definitiva.