En Cuentos de un viajero desesperado, el viaje no es un destino... es una herida abierta.
A través de paisajes que van desde el desierto de Sonora hasta las calles de Salem, pasando por ciudades, montañas y recuerdos, un viajero recorre el mundo con una libreta casi en blanco y una inquietud constante: entender por qué, sin importar el lugar, siempre termina enfrentándose a sí mismo.
Cada cuento es un fragmento de ese recorrido: escenas donde el fuego, el polvo, las ciudades y hasta los objetos parecen tener conciencia propia. Aquí, el entorno no es solo escenario, sino espejo. El viajero no observa... es observado. Y poco a poco descubre que cambiar de lugar no significa escapar, porque el verdadero viaje ocurre dentro.
Con una prosa intensa, simbólica y profundamente introspectiva, este libro explora la repetición, la memoria, la identidad y la imposibilidad de huir de uno mismo.
Porque al final, como el propio viajero intuye, no importa cuántos kilómetros recorras:
el fuego siempre viaja contigo.