Dara la mujer que inspira, es una oda a la existencia, a la superación. Constituye una prueba viviente de cómo en la vida, no hay obstáculos que detengan nuestros sueños camino a la felicidad. Dara no es una invención de los medios ni el estereotipo de mujer con el que constantemente nos invaden. Es una mujer de carne y hueso cuya existencia, aunque parezca excepcional, no es muy distinta a la vida que le ha correspondido vivir a muchas mujeres en Latinoamérica, sobre todo el siglo pasado.
Desde su niñez, Dara muestra un valor innato. Abandonada por sus padres no permite que ese hecho la derrumbe. Maltratada y explotada por la mujer a la que entregaron para su cuidado convierte su sufrimiento en fortaleza. Y es que ese va a ser el signo que marque el rumbo de esta guerrera mujer: su firmeza ante las vicisitudes. En Dara la mujer que inspira, gracias a esa fortaleza, a esa entereza es que finalmente Dara encontrará el sendero hacia un destino mejor. Su tesón, su brega, su resistencia ante una vida difícil y llena de maltratos hará que se gane la admiración y el amor de quien le abrirá el camino hacia la estabilidad y el bienestar.
Mujer antes de tiempo -para evitar ser violada por su padrastro- con apenas 26 años ya tenía 8 hijos procreados con un marido ausente, irresponsable, mujeriego y borracho. Ese periodo constituyó por lo menos otros 12 años de sufrimiento, pero ahora contaba con un motivo superior para obtener el valor y la fuerza para continuar: sus hijos. Y es que la heroína de Dara la mujer que inspira es, ante todo y sobre todo, madre. Sus hijos son su mayor motivación y quienes le inyectan una fortaleza superior.
Gracias a ese temple, a esa disposición para luchar día a día de sol a sol para sacar adelante a su prole, concita la admiración y el amor de un hombre: David, quien increíblemente, con 7 años menos, acepta comenzar una vida con aquella mujer y sus 8 hijos, algo que de verdad merece, incluso, consideración aparte y, sin duda, dará para otra novela aparte de Dara la mujer que inspira.
El amor de Dara y David fue otro acto que requirió de mucho valor y fortaleza pues tuvieron que soportar los embates de una sociedad pacata que no veía con buenos ojos que un hombre joven se hiciera cargo de una mujer y sus 8 hijos en nombre del amor y la admiración. Sobre todo porque, además, David tenía un parentesco lejano con el ex marido maltratador de Dara.
Sin embargo nada detuvo a esta hermosa pareja, el murmullo y la maledicencia de otras personas, inclusive familiares, fueron más bien aliciente para que fortalecieran su unión y siguieran adelante luchando por la constitución de un verdadero hogar y familia. Fue así como, contra todo pronóstico y guiados por la fe y la esperanza en Dios, se dieron tiempo para procrear, incluso, 4 hijos más para un gran total de 12. Todos hombres y mujeres de bien gracias al empuje, coraje y determinación de aquella mujer y con el apoyo noble y decidido de aquel valeroso hombre.
Finalmente debo decir que Dara la mujer que inspira no es ni pretende ser un manual de autoayuda ni un decálogo para la autosuperación, aunque pudiera ser asumida como tal, a fin de cuentas el lector o lectora es un (a) co-constructor (a) de la obra, un hermenéutico (a) que, a partir de sus experiencias y cosmovisión, recrea e interpreta lo que lee y no soy yo quién para decirles cómo asumir la obra. Pero sí debo decir que Dara la mujer que inspira es, ante todo, un homenaje a todas esas mujeres que, desde muy niñas, comienzan a sufrir los embates de una sociedad conservadora y patriarcal, caracterizada por ver a la mujer como un objeto, como un ser sin poder de decisión y no dueña de su cuerpo y su destino, es decir, de su vida, sino de lo que le impongan los demás y la sociedad. Dara la mujer que inspira es una obra recreada por Llalis Ramos que está basada en hechos de la vida real y, en tanto auténtica, mantendrá al lector interesado cap