Todos vemos el mundo a través de un marco, aunque casi nunca lo notemos. Lo llamamos sentido común. Lo llamamos experiencia. Lo llamamos eso que todo el mundo sabe.
Pero ese marco puede decidir qué observamos, qué dejamos fuera, en quién confiamos, de quién desconfiamos y qué versión de una historia nos parece verdadera antes de comprobar los hechos.
El sesgo no siempre nace del odio. A veces nace de la costumbre, del miedo, de la lealtad a nuestro grupo, a nuestros amigos, a nuestro dolor o a la explicación que preferimos.
Diecinueve segundos de certeza cuenta la historia de un grupo de estudiantes que descubre que las suposiciones más peligrosas no siempre son las más ruidosas. A veces se esconden detrás de palabras como "obviamente", "todo el mundo sabe" y "personas como esas".
Este libro no propone desconfiar de todos ni dejar de sentir. Propone algo más difícil: detenernos antes de juzgar, reconocer el marco y preguntar si la historia que tenemos delante está completa.
"La verdad es difícil de ver cuando todos permanecen dentro de su propia sombra."