Tenía 21 años cuando llegué a la India. Había caminado, había sido transportado por gente de buena voluntad, viajado en buses, trenes y barcos, lo que se presentara disponible. Mis vagabundeos me llevaron por toda Europa, el Medio Oriente y la mitad de Asia, hasta que, finalmente entré en la India el 15 de abril de 1968. Nunca había tenido un altar antes, pero ahora me hice uno pequeño. Y me dediqué a una rutina regular de meditación y de ejercicios yóguicos, junto con estudiar el Bhagavad Gita. Un pasaje en particular llamó mi atención. "Cada vez que se produce un declinar de la rectitud y la injusticia se yergue orgullosa, Yo nazco en la Tierra". "Para protección de los virtuosos, para destrucción de la maldad en los hombres y para que se cumpla el Reino de la Justicia, yo nazco de era en era".