Mariel Nadal solo quería pasar desapercibida.
Después de enterrar a su padre y descubrir, en su propio funeral, que tenía dos hermanos que nunca conoció, se mudó a Santo Domingo con una deuda heredada y la promesa de una vida pequeña: un estudio de cuarenta metros cuadrados, un empleo tranquilo como archivista en el Archivo General de la Nación, y la firme intención de que nadie volviera a mirarla dos veces.
Todo eso termina el día en que encuentra una curva de tinta que no debería estar ahí.
Un mapa colonial de 1784, alterado con precisión quirúrgica, es la única prueba de que una reserva ecológica fue reducida en secreto para habilitar una concesión minera. Detrás del fraude hay un funcionario sin rostro público, un director de archivo adorado por todos y una red de corrupción con treinta años de historia que ya se cobró, al menos, una vida antes de la de Mariel.
Cuando la periodista que la ayuda a exponerlo todo desaparece sin dejar un solo vidrio roto, Mariel entiende que ya no puede seguir escondiéndose. Con un archivista veterano, un sacerdote activista y un profesor de paleografía como únicos aliados, tiene diez días para sacar la verdad a la luz antes de que el silencio de siempre vuelva a ganar.
El expediente 1784 es un thriller de corrupción, memoria y coraje ambientado en el corazón documental de República Dominicana, para los lectores de John Grisham y Stieg Larsson que creen que la verdad, tarde o temprano, siempre deja un rastro en el papel.