Lucio Andrade, un hombre corriente con un talento enfermizo para decir lo obvio con solemnidad, consigue lo que todos los idiotas anhelan: ser tomado en serio.
Primero en la oficina, luego en la empresa, y finalmente en el mundo.
Su habilidad para envolver la nada en frases redondas lo convierte en líder espiritual de una sociedad harta de pensar.
Funda un movimiento, luego una empresa, más tarde una religión de diseño.
Y cuando la humanidad, anestesiada por su propia calma, se apaga en nombre del equilibrio, El Profeta se alza como el símbolo perfecto del siglo: el hombre que transformó la estupidez en doctrina y la fe en negocio.
Pero el silencio, como toda droga, termina haciendo ruido.
Y el mundo, entre sectas, fanáticos y Competentes que aún recuerdan cómo usar una llave inglesa, acabará descubriendo que ningún profeta sobrevive al eco de sus seguidores.
Una sátira sobre la espiritualidad de saldo, los gurús del bienestar, la dictadura del lenguaje amable y la eterna necesidad humana de obedecer a quien habla despacio.
Una parábola cruel sobre un mundo que confundió el marketing con la iluminación.
El Profeta es una fábula moral sin moraleja, un espejo incómodo donde el lector reconocerá, con horror y una sonrisa, su propio reflejo domesticado.