Una canción no aparece completa. Llega como una frase, una imagen, un ritmo, un acorde, una emoción o una pregunta. A veces el primer impulso parece extraordinario; otras veces apenas es una nota escrita deprisa en el teléfono. La diferencia entre una ocurrencia y una canción terminada no suele ser la inspiración, sino la capacidad de tomar decisiones consecutivas.
Este libro propone un proceso flexible. No pretende convertir la composición en una fórmula rígida, porque una fórmula puede producir orden, pero no necesariamente verdad. El objetivo es disponer de herramientas que permitan avanzar cuando la intuición funciona y también cuando se bloquea.
A lo largo de doce capítulos aprenderás a generar material sensorial, alternar entre lo externo y lo interno, encontrar títulos, construir estribillos, relacionar letra y melodía, organizar una historia, diseñar secciones, editar con precisión, mantener una rutina, terminar canciones, colaborar y escribir para una voz artística concreta.