¿Y si dudar no fuera el problema, sino parte del camino?
Hay una hora, casi siempre de madrugada, en la que algo que creías firme se afloja y duele. Te han hecho pensar que dudar es traicionar lo que eras, que un buen creyente no titubea, que si tu fe se ha apagado es porque nunca fue de verdad. Y cargas con esa culpa en silencio, sintiéndote roto en un sitio que se suponía sólido.
Este libro viene a decirte algo distinto: no estás roto por dudar.
Sin sermones, sin recetas y sin pedirte que reces más, Miguel Ángel Segura se sienta a tu lado y te cuenta cómo trató Jesús a la gente que dudaba en su cara. Porque resulta que los más cercanos a él fueron precisamente los que dudaron sin disimulo, y a ninguno se le echó por ello. Un hombre que creía a medias. Otro que necesitaba tocar antes de creer. Alguien que preguntó desde la oscuridad si se había equivocado. Y un grito en el momento más oscuro de toda la historia que lo dijo todo.
En este libro descubrirás:
Que la duda no es lo contrario de la fe, sino parte de cómo respira. Que tu fe a medias sigue siendo fe. Que no hace falta tenerlo todo resuelto para dejar de estar solo. Que la sensación de hablar con el techo no demuestra que no haya nadie escuchando. Y que lo poco que te queda, por ridículo que te parezca, siempre bastó.
No es un libro que prometa devolverte la fe que tenías. Es un libro honesto, que no te miente sobre cómo acabará tu historia. Es, sobre todo, un libro que acompaña a quien lo está pasando mal y necesita respirar.
Si estás en esa tierra de nadie donde crees y no crees a la vez, si te has sentido un impostor, si has vuelto de un funeral con las frases de consuelo sonando huecas, este libro es para ti.
No vas tan solo como creías.