Con la excelente memoria que le sirviera para estudiar su carrera de medicina, y el subconsciente preñado de las vivencias de niño, adolescente y hombre, a los 24 años Leopodo abandona su querida Habana y parte a los Estados Unidos. Un déspota tropical había mutilado su deseo de entregar a los suyos la espectacular carrera que después desarrollara en los Estados Unidos.
Seis décadas después, con la paciencia y sabiduría que dan los años, se sienta a escribir un libro acerca de aquella, su Habana. No fue que se lo dictara alguien del más allá, sino la destilación del subconsciente que corrió hacia la pluma y de ahí al papel.
En este barrido por más de doscientos temas de la época vienen a mi mente la historia profunda del fusilamiento de los estudiantes de Medicina en 1871; los dos anteriores monumentos del Parque Central; un homenaje a Cástor Vispo, el catalán que divirtió a todos los cubanos por más de una década con el personaje Tres Patines; y el Jai Alai de Concordía y Lucena.
Créanme, capitalinos dispersos por el mundo, este libro debió llamarse "La enciclopedia del habanero ausente".
Kiko Arocha, editor y habanero.