Un rey bárbaro saqueó Roma en el año 410, y mil quinientos años después, todavía se culpa a los adolescentes. Ellos lo ignoran. Tampoco lo sabían, por cierto, los constructores de catedrales, los novelistas de terror ni los ingenieros que ahora entrenan máquinas en salas oscuras. Todos ellos son, sin excepción, personajes de un mismo malentendido, y ese malentendido tiene un nombre: Goth.
Esta es la biografía de una sola palabra que jamás debió haber llegado tan lejos. Comenzó como un término étnico para un pueblo germánico errante, se convirtió en un insulto, se clavó en la arquitectura más brillante que Europa haya producido, saltó de los edificios a novelas llenas de abadías en ruinas y muertos inquietos, saltó de nuevo a una generación de jóvenes con delineador negro en los ojos, y ahora se cierne sobre nuestra creación más reciente: la mente artificial que tememos que pueda arrasar la próxima civilización. Cinco cosas, casi sin parentesco, un nombre prestado, cada una bautizada en honor a la anterior por alguien que malinterpretó la historia.
Con un humor sutil y negándose a aceptar el pánico sin cuestionarlo, este libro sigue la historia palabra por palabra, desde Alaric hasta el algoritmo. Es un libro sobre cómo los seres humanos temen al extraño en la puerta, le ponen el nombre del último extraño al que temieron y luego -finalmente, con cierta timidez- lo invitan a entrar y le ponen su nombre a una línea de moda. Resulta que los godos originales nunca fueron los destructores que creíamos. La broma, como suele suceder con las mejores bromas, termina por volverse contra todos.
Una historia de arquitectura, terror, música y máquinas narrada a través del desenlace de un espectacular caso de identidad equivocada.
Palabras clave: góticos, arquitectura gótica, literatura gótica, subcultura, inteligencia artificial, historia de las ideas, malentendido cultural