Había una vez una princesa que soñaba con el mar, vivía en su palacio de Damasco y le escribía cartas a su padre en las que le decía que lo echaba de menos.La pequeña princesa se refugiaba de la soledad leyendo los poemas favoritos de su madre y aprendió a través de ellos a amar el cielo, las estrellas y las arenas del desierto, pero la abrupta muerte de su padre hizo que la niña tuviese que convertirse en soberana de un reino en ruinas y fuera obligada a exiliarse para librar a su pueblo de la hambruna y la miseria.Mientras sus pies besaban el mar en las playas del puerto de Jaffa, nuevos peligros llegaban para acecharla. Un niño rescatado por ella de las calles de la ciudad, su fiel consejero Assin, su aya y unos leales soldados la acompañaran en su aventura a través del Mediterráneo hasta llegar a las costas de Hispania, donde tendrá que enfrentarse a más riesgos para lograr hacerse reina del naciente emirato de Córdoba.