Las prácticas meditativas no-tántricas pueden conducir a mejoras a largo plazo en las tareas de atención. Las técnicas tántricas resultan en una mayor capacidad de alerta y respuesta, pero desde un estado de calma y claridad mental. Las prácticas tántricas apuntan a lograr un mayor grado de conciencia, claridad mental y energía, para funcionar en el entorno. El fin de la práctica tántrica es autorrealizarse, transformarse, mientras que el objetivo de las no-tántricas es distraerse, incluso, del propio malestar de uno mismo. El grado incrementado de autocompasión producido por las prácticas no-tántricas beneficia a personas con conductas autolesivas, mientras que el incremento en el grado de compasión del practicante tántrico aumenta sus habilidades afectivas y favorece su interacción con los otros. Los efectos de las prácticas tántricas sobre la fisiología y el comportamiento humano aún están empezando a recibir la debida atención de la comunidad científica y su impacto a largo plazo aún no se conoce con certeza; sin embargo, cada vez son más las personas que se deciden por probar este método 100% efectivo.