Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917 ocurrieron apariciones reportadas por Lúcia dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto en Fátima, Portugal. Tras una investigación canónica, el obispo diocesano declaró dignas de fe las visiones y permitió oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima (carta pastoral del 13 de octubre de 1930), quedando en la memoria de la Iglesia como una llamada insistente a la oración, la conversión y el Rosario.
Para canonizarlos, la Iglesia requiere un milagro atribuido a su intercesión (salvo martirio). En el centenario (2017) se divulgó el caso de un niño brasileño cuya curación fue reconocida como milagrosa por el Papa en ese proceso; la noticia aparece en el sitio oficial del centenario de Fátima. Así que, tradicionalmente se ha buscado la intercesión de la Virgen de Fátima para obtener milagros o para casos difíciles, especialmente cuando la enfermedad, el miedo o el agotamiento parecen superar las fuerzas.
De esa devoción nace Oraciones a la Virgen de Fátima para la Salud: un libro pensado para el enfermo, el cuidador y quien atraviesa una prueba, con 30 oraciones inspiradas en Fátima, sustento bíblico y tradición católica, imágenes, y una novena de sanación para pedir alivio, fortaleza y paz. Una compañía espiritual para rezar cada día, ofrecer el dolor con esperanza y confiar la salud -del cuerpo y del corazón- al Inmaculado Corazón de María, camino seguro hacia Jesús.