Los gobiernos enfrentan hoy una creciente desconexión entre las expectativas cada vez mayores de rapidez, adaptabilidad y capacidad de respuesta, y sistemas institucionales que no han evolucionado al mismo ritmo. Las tecnologías digitales y los datos ya no son habilitadores opcionales; se han convertido en infraestructura esencial para abordar los retos actuales de las políticas públicas y de la entrega de servicios públicos. El Índice de Gobierno Digital (DGI) y el Índice de Datos Abiertos, Útiles y Reutilizables (OURdata) 2025 de la OCDE confirman que los gobiernos han logrado avances significativos, en particular en el establecimiento de estrategias, marcos y condiciones habilitantes. El reto ahora es ir más allá de estas bases para generar un impacto transformador para las personas y las empresas: fortalecer la gobernanza de datos para lograr mayor coherencia y reutilización, aumentar la adopción de la infraestructura pública digital, modernizar los enfoques de inversión y contratación, construir marcos de confianza sólidos para la IA y diseñar servicios más proactivos y centrados en las personas.