En estas páginas, a decir de La Fontaine, narra una historia real en sus más mínimos detalles: cada línea está ligada a un hecho verídico, del que he sido protagonista o espectadoraAñade que las partes ficticias que contiene las considera reales porque es la forma que he usado para expresar mis sentimientos ante algunos hechos.Claro está que, por razones obvias, se ha tomado la libertad de cambiar los nombres y algunos de los lugares donde se desarrollan los hechos.Ella pone el dedo en una vieja llaga que no ha logrado cicatrizar, sobre un tema que muchos prefieren esquivar.Pero la urgencia que hay en nuestra sociedad de igualar los niveles de aceptación de todos sus ciudadanos, la ha hecho levantar su voz, agregándola a una larga lista de personas que han sentido la misma necesidad: escribir sobre la igualdad social.