Frenar y conectar con el sentir. Dejar la inercia de lado y preguntarnos ¿Qué quiero hacer?
Si no hay Claridad en lo que deseo, puede que la necesidad pase desapercibida y el avance, puede transformarse en círculos sin espiral.
Un viaje metafórico, como es la Vida. Un viaje que pretende una búsqueda de expansión artística encuentra medicina y trae consigo, una transformación personal. Un desafío y un dejarse acompañar. Un lugar... un sitio al cual llegar. Un sitio que no es externo..
"Soliloquio" no es más ni menos que el proceso de reconocernos en el otro. De abrirnos a la experiencia y no negar ni reprimir todo aquello que se presenta como regalo, como Presente.
Esa improvisación que surge del pulso interno de esa chispa, que se enciende al conectar con la Vida genuinamente. Entendiendo que lo que no sucede, da lugar a que sucedan otras cosas.
El respetarnos, el escucharnos y abrazar los desaciertos. Acompañarnos en la entrega y Ver todas las resoluciones posibles.
Apostar, también, a lo inédito.. a lo incalculable. A aquello que aparece en el preciso instante donde la flauta interna de cada uno se alinea con la sinceridad del momento. Apostar por lo imposible dejando de llamarlo de esa manera. Inefable sensación, que juego a describirla y que tres palabras se me vienen al consciente: Amor, Libertad, Autenticidad.
Me di cuenta que podemos dar la vuelta entera solos o podemos dejarnos acompañar. Y que hoy elijo que ambos caminos sean el mismo. Un viaje acompañado y acompañando; y que nos invita a crecer y a expandir cada una de las individualidades. Y que cada llama es igual de importante, lo necesario para crear una constelación.
Lo propio y lo ajeno... Espejos.
Adentro y afuera... Fractalidad.
El otro... una invitación a mirarme.
Yo... ese Horizonte por el cual camino.
El camino... siempre aquel que tenga Corazón.