¡Serás mía para siempre! Me da igual que tus padres no me acepten. Si no me quieres, peor para ti, estaremos juntos quieras o no, ya me querrás, eso te lo garantizo yo.Serás la madre de mis hijos, llevarás la casa sin rechistar. Si no estás conmigo, no lo harás con nadie. Pagarás con creces todos los desplantes y humillaciones que me habéis hecho tu familia y tú. Eso te lo juro yo, como me llamo Elías y tú Violeta.La historia de Violeta, por desgracia, es una de tantas historias repetidas. Capítulos de una vida sesgada que duelen e incomodan, pero en los que siempre hay un pequeño resquicio para la esperanza. Páginas de dura y lacerante realidad envueltas en motivos por los que sonreírle a la vida, por complicada que sea. Una lectura que abre los ojos e impresiona, pero que encierra una gran verdad: la felicidad también está en los detalles más pequeños de la vida.